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May 24, 2011

“Estrenar una película de Caicedo en Cali fue como estrenar una película de Maradona en la cancha de Boca”

Entrevista a Francisco Forbes.
 

Francisco Forbes es junto a Alvaro Cifuentes, el director de Noche Sin Fortuna, el flamante documental sobre la obra de Andrés Caicedo, el escritor latinoamericano mas visceral de los últimos cuarenta años. Forbes reflexiona Leyendo bien los diarios de Caicedo, uno siente que gran parte de su locura provenía de confundir realidad con ficción. Al final él casi termina viviendo su vida como si fuese una película”. A treinta y cuatro años de la muerte de Caicedo una entrevista sobre el documental que reflexiona sobre el mito y el fantasma que vuela sobre las tierras de nuestro continente.

¿Contame cuando y como nació el Proyecto?

La idea nació en la primavera del 2008.  Originalmente mas que una película sobre Caicedo, lo que queríamos era hacer unas series de documentales sobre artistas latinoamericanos. Ese año sabíamos que viajábamos con Alvaro a Colombia. Se daba justo la casualidad que había también un sonidista amigo nuestro viviendo allá. Nos fuimos un tiempo largo, dos meses y ya veníamos pensando en producir algo durante el viaje.  Justo habíamos visto la película de Ospina y Mayolo, Agarrando Pueblo al mismo tiempo que habíamos descubierto a Caicedo. Hasta ese entonces yo no había leído nada de él. Empecé a investigar sobre Caicedo. Había leído una crítica de Fabián Casas que fue un punto de partida importante. Nos pusimos en contacto con Ospina antes de viajar. Cuando llegamos lo conocimos y nos empezó a pasar contactos. Realmente fue muy intenso el rodaje e investigación en Colombia. Poco tiempo pero mucho trabajo. Filmamos treinta horas en trece días en Cali y en Bogota.

En el documental hay una distancia con la figura de Caicedo que en los documentales de Ospina sobre Caicedo no hay. ¿Cómo ves esto?

Esa idea surgió con la presentación de la película en Buenos Aires. Mucha gente después de la proyección nos vino hablar de eso. Por un lado como cambio el recuerdo de los entrevistados en nuestra película en relación a la de Ospina. Por otro lado el hecho de que la película de Ospina es un homenaje a un amigo. Mientras la nuestra es la observación de un artista que nos parece alucinante. Pero sin querer elevarlo a calidad de mito. Sino pensarlo mas como un misterio. Es increíble que esto haya pasado en Colombia en los setenta, que Caicedo haya escrito tantas cosas, que se haya muerto a los veinticinco años. El día de la muerte de Caicedo es una ficción inagotable. Sobre todo por las cartas que él escribe. Jaquear a los entrevistados no era algo que buscábamos. Esto de no resistir el material de archivo no nos interesaba tanto. Si un poco plantear el problema a partir de la idea de Caicedo de que vivir mas que 25 años es una vergüenza.

¿Como se trabajo la escena de Patricia leyendo la carta de Andrés? En algún aspecto es una escena reveladora. Ella al final dice que hay partes de la carta que son poco interesantes.

La entrevista a Patricia fue larguísima. Creo que fueron más de dos horas. La elección de poner la carta y descartar todo el resto de la entrevista es una decisión fuerte. En algún punto se puede interpretar como mira que indiferencia esta mujer. No lo veo así. Me parece que la decisión de poner únicamente la carta y no las otras partes en donde se podía ver que ella a Caicedo lo quiso y lo quiere mucho era mucho mas interesante como cierre de la película. Nosotros queríamos que estuviera la carta como texto. Que el espectador que no había conocido esa carta la pudiese conocer a través de la película. En cuanto al comentario al final de ella, creo que revela mucho del personaje. Muestra la distancia que empiezan a tomar los personajes con la figura de Caicedo, quien fue una persona muy importante de su juventud. Pero después a ella le toco otra vida. Treinta años de un matrimonio y el peso del paso del tiempo. Ella dice al final que la carta tiene partes aburridas y en algún punto para ella es cierto y valido que sea así. A me interesa mucho la carta y la leí o escuche como unas dos mil veces. Me llama la atención el tiempo prolongado que Caicedo se tomo para escribirla. El empieza a escribirla a las diez de la mañana y la termina de escribir a las dos de la tarde. Mientras tanto el habla por teléfono, va un lado y vuelve, escribe otra carta en el medio. También nos interesaba la idea del amalgamar todas las voces, como hace Patricia al leer la carta de Andrés y representar su voz. Como también hicimos que la voz en off nuestra fuese la voz de Caicedo en sus textos.

Le película llega en un momento muy especial, en donde la influencia de Caicedo  en la literatura argentina es bastante fuerte. Especialmente en autores como Fabián Casas o Washington Cucurto. ¿Ustedes creen que se va acrecentar su influencia?

Hay una teoría de Álvaro, la cual comparto. La obra de Caicedo tiene ciclos, periodos en los cuales esta de moda y después pasa. Su obra es cíclica tiene momentos en que esta de moda y después pierde un poco de fuerza. Pero las generaciones jóvenes lo van a ir tomando. Es un autor que genera fascinación a partir del enigma que existe alredor de él. Me parece que Caicedo nunca se agota. Constantemente se encuentran cosas nuevas. Hace poco estuvieron Luis Ospina y Oscar Campo y fuimos a comer un asado con ellos. Inmediatamente empezaron a salir un montón de historias nuevas que nosotros no conocíamos. Lamentablemente no teníamos cámaras ahí pero casi que podríamos haber hecho otra película. Oscar Campo contó de Guillermo y Clarisol unas historias increíbles. Nos conto de su involucramiento en el narcotrafico en los noventa y de como se desclasaron. La conclusión que me deja esto es que son personajes muy cercanos a la ficción. Sus vidas son muy ficcionables. Leyendo bien los diarios de Caicedo, uno siente que gran parte de su locura provenía de confundir realidad con ficción. Al final él casi que termina viviendo su vida como si fuese una película

¿Como fue la exhibición?

Por ahora estuvimos en tres festivales. Estrenar en Cali una película de Caicedo fue como estrenar una película de Maradona en la cancha de Boca. Estábamos con un poco de miedo. Podía ser un hit o nos podían correr con palos. Pero por suerte salió muy bien, estuvo buenísimo. Primera función en una sala enorme, con todos los que aparecían en la película y llena de fanáticos de Caicedo. Después estuvimos en Toulouse. Y el tercer festival fue el BAFICI. Hubo buena repercusión de la película, la gente se había entusiasmado. Nos hicieron muchas preguntas. Nos puso contentos que se cumplió el objetivo de la película. Que un montón de gente que ya conocía a Caicedo empiece a descubrir cosas a partir de la película. Y otra gente que no lo conocía, se haya interesado por él hasta obsesionarse.

(Para mas información sobre el entrevistado y la pelicula: http://www.nochesinfortuna.com/ )

Escribe Santiago Asorey










Apr 17, 2011

Noche Sin Fortuna (2011) BAFICI



El Fantasma posmoderno de Andrés Caicedo


“ EL 26 de Febrero prendimos la ciudad de la Quince para arriba, la tropa en todas partes, vi matar a muchachos a bala, niñas a bolillo, a Guillermito Tejada lo mataron a culatazos, eso no se olvida. Que di piedra y me contestaron con metralla. Que cuando hubo que correr corrí como nadie en Cali. Que no hay caso, mi conciencia es la tranquilidad en pasta, por eso soy yo el que siempre tira la primera piedra”
El Atravesado, Andrés Caicedo

“¿Quien era aquel que viajo  en un colectivo de Kali y vio Andrés Caicedo que caminaba por la calle?
Tenía sus anteojos y era una mujer hermosa. Con la piel un poco pálida y con los ojos llenos de presagio.
Hicimos el amor y algún día lo voy a olvidar. Como se borran todas las cosas bajo la lluvia.”
Jorge Rial

Andrés Caicedo se suicidó a los 25 años. Se tomó 60 pastillas de Secobarbital.  Algún tiempo antes había escrito. “Come todo lo que sea malo para el hígado: mango viche y hongos y pura sal, y acostúmbrate a amanecer con los gusanos. No te preocupes, muérete antes que tus padres, para liberarlos de la espantosa visión de tu vejez”.  Se muere Caicedo y nacen cientos de lecturas distintas de quien fue el escritor colombiano. ¿Qué clase de escritor era? Fuguet dice que era menos una estrella de Rock,  que un atormentado intelectual.  Fabián Casas dice que Caicedo es un escritor de la periferia, que nunca va estar del lado del establishment literario. Leí por primera vez a Caicedo estando en Bogota, en Colombia.  Compré una edición del El Atravesado y me lo leí de un tiron en un par de horas. Atrapado por la intensidad y la sensibilidad de la escritura, me preguntaba algo similar a  lo que se preguntaron Francisco Forbes y Álvaro Cifuentes cuando hicieron esta película.  ¿Como un pibe de 25 años podía ser un autor gigantesco?  En el comienzo del documental,  el problema ya esta en la imposibilidad de restituir cierto vacío.  La voz de un amigo de Caicedo relata una anécdota violenta. Escuchamos la historia, escuchamos las palabras: el revolver, la ruleta rusa, la plata. Lo que vemos es el cielo en movimiento, como gran vacío.  La historia empieza en el vacío. No hay imagen más que la de la ausencia para el lenguaje de Cali, para la historia de Caicedo. La pregunta que realiza la película sobre la imposibilidad de completar el entendimiento del mito de autor colombiano se vuelve un laberinto imposible. A través de un paneo vemos parte del cuerpo inferior de Caicedo desnudo, después vemos su torso, después su cara cubiertas de sombras, como un Morrison latinoamericano. Lo que nunca vemos es a Caicedo entero. El cuerpo se presenta en un paneo que lo fragmenta y elude. No es la cámara la que no puede captar a Caicedo. Es él quien no se deja captar por la cámara.  Es el espectro del escritor, que sobrevive como sombra en cada de uno de los amigos que dan su testimonio en el documental.

El gesto de Forbes y Cifuentes como documentalistas es dar cuenta sobre esa invisibilidad. Cuando deciden realizar la animación del Western escrito por Caicedo comprenden que no hay imagen cinematográfica clásica posible para la fuerza de ese lenguaje.  Entonces mejor hacer una animación primitiva. Una animación que no anime, quieta en la pantalla. Dibujos de cowboys insuflados de vida por las palabras del escritor caleño.

Mientras Roberto Bolaño el Nuevo Gran Escritor de Latinoamerica, último eslabón del boom latinoamericano seguía escribiendo cuentos y novelas plagadas de referencias literarias a Borges, Cortazar y Mallarme, Caicedo dos años mas viejo, dinamitaba la institución literaria y el boom latinoamericano. Caicedo y Bolaño tuvieron una edad similar. Pero el salto del colombiano en la literatura es tal, que cuando Bolaño seguía discutiendo en sus conferencias contra García Márquez, el autor del El Atravesado ya había dejado una obra hace veinte años que invertía completamente el paradigma de la literatura latinoamericana.  Una literatura que ya no pertenecía a “La Literatura” como Gran Institución. Su obra fue de avanzada como lo fue la de Manuel Puig en la Argentina. En el sentido en que los dos abrieron la literatura a toda la esfera de la industria cultural. Caicedo escribe desde la matriz violenta de Cali. Manifiesta que la violencia estaba en la represión del mismo lenguaje y que ese lenguaje estaba ya manchado por la industria cultural. Su obra esta construida con la cruza de lenguajes. Crea el artificio del habla de las calles de Cali. Sus personajes están  llenos de influencia de cine de género americano, especialmente el Western.   Desde el interior de Latinoamérica se refleja la penetración del cine americano.  Sus personajes manifiestan la hibrides que cruza la violencia, la muerte, la cinefilia, el melodrama y el amor. Las coordenadas de los personajes son las calles caleñas, ahí se aprende a sobrevivir a la persecución, a la muerte injusta.  Escribir para sobrevivir. Crear mundos fantasmaticos que nos permitan resistir. De ahí la necesidad de la escritura como urgencia para expresar una fuerza. Una literatura de la urgencia que esta en consonancia no solo con la obra de Fernando Vallejo, sino también con la de Roberto Artl y Pablo Ramos en la Argentina.  El escritor colombiano es un espectro silencioso que ronda por el presente de la literatura de Latinoamérica.  Los libros de narrativa de Fabián Casas son un fiel reflejo del problema planteado por su obra. Los dos comprendieron la necesidad de que la literatura estuviese amalgamada por la cruza de dialectos y culturas.

 Si Bolaño seguía atrapado en la modernidad en el sentido de pensar a la literatura como un órgano autónomo. Caicedo ya era un autor que prefiguraba el problema posmoderno. No me refiero a que sea un escritor posmoderno. Desde el punto de vista estilístico literario no lo es. Pero si que su literatura se acerca al problema filosófico de la posmodernidad, en el sentido que invierte los supuestos valores de la cultura.  Todo el espectro de la industria cultural se mezcla desde la cotidianidad. Hay una nueva forma de leer y una nueva forma de construir valor literario. En ese sentido el documental de Forbes y Cifuentes da un gran paso para entender que el problema de su obra es radicalmente posmoderno.  La enunciación y el montaje articulan el concepto fragmentario de la vida del autor colombiano. Imágenes de archivo de películas de la historia del cine. Planos que no nos permiten actualizar exactamente quienes son los que hablan. Como la carta que lee Patricia al final que nunca se presenta con su nombre. En términos deleuzianos la virtualidad del novelista es potencia  de un cristal trágico y absurdo. Una mujer amiga cuenta una anécdota del escritor, que es desmentida en el mismo plano por otro testigo de  la anécdota.  La virtualidad como imaginación infinita y como delirio ante la imposibilidad de recordar es lo que conforma el cristal.

En el final de la película, Una Noche sin Fortuna,  Patricia lee la carta que Andrés le escribió antes de suicidarse. La carta es escalofriante. Es una carta de amor perfecta en su imperfección. Construida en una gran digresión temporal, que proviene de la desesperación del hombre que espera a la mujer que ama.  La forma en que la carta  esta escrita hace detener al tiempo. A pesar de eso Caicedo no se suicida por Patricia.  Al menos eso le dice a ella.  Su suicidio fue en realidad su triunfo ante toda una forma de organizar la cultura y la vida. Elige matarse el día que le llega el ejemplar de su primera novela.  Su suicidio fue casi un acto budista. Un acto ético. Un renunciar a la vida impuesta y falsa, porque como el creía vivir mas de 25 años era una vergüenza. Como lo escribió alguna vez Pablo Ramos. "Porque la muerte no es lo contrario a la vida, vivir como un muerto, eso es lo contrario de la vida."  En la carta el fantasma de Caicedo se escapa por las hendijas del plano al punto del desgarro. Al terminar de leerla Patricia dice que la carta tiene partes que no le pueden interesar a nadie.  Se podría interpretar que para ella la carta ha perdido valor en términos afectivos.  Esa distancia entre las dos lecturas, la que hace ella y la que hacemos nosotros es la brecha insondable de quien fue Caicedo. Esa virtualidad brota con una fuerza incontenible en el plano final. Para nosotros la carta es la revelación final que tampoco nos permite unir las dos piezas rotas que nos dejen comprender. Es el fantasma de Andrés que se hace carne y nos atraviesa, de una vez y para siempre, con sus palabras en el cine.

Escribe Santiago Asorey