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Feb 16, 2012

Hugo 3D (2011) - Martin Scorsese

Reseña Crítica
por Santiago Asorey


La flamante película de  Martin Scorsese construye la narración de Hugo, un niño huérfano  que vive en la estación central de trenes de París.  A partir de la tragedia de la muerte de su padre en un incendio, a Hugo  se le abre la posibilidad de conocer los inicios de la historia del cine. En su afán de reparar su destino trágico, logra sin saberlo, profundizar en la vida de uno de los padres del cine primitivo, Georges Méliés. Scorsese muestra que para él, como autor, el cine 3D se encuentra en el mismo estado en el que se encontraba el cine primitivo de Georges Méliès. La película propone descubrir el cine primitivo a través del virtuosismo tecnológico del 3 D. Lo que resalta es el concepto de que el cine de Méliès, al no tener montaje ni movimiento de cámara, al ser unipuntual, era apenas la posibilidad imaginativa de construcción de un lenguaje. Pero no un lenguaje constituido en sí. Algo similar sucede con el 3D que todavía no desarrolló un lenguaje propio. Su explotación aún está demasiada vinculada a la espectacularidad de una nueva percepción de la profundidad de campo.  Tanto el cine primitivo -ver “Llegada del tren a la estación” (1895) de los Lumière- como el cine 3D contemporáneo comparten el grado de espectacularidad que implica la construcción de una nueva forma de percepción del movimiento y de la profundidad de campo.  En la narración se repite en 3D aquella exhibición de la película de Lumière del tren llegando a la estación y de los espectadores asustados intentando escapar de ser atropellados. El cine 3D parece en algún punto volver a ese grado cero de la historia del cine en donde las imágenes tenían un nuevo efecto sobre los espectadores.  La narración de “Hugo” está conformada externamente por el desarrollo virtuoso de espectaculares travellings que recorren París, pero estructuralmente está constituida por el lenguaje incipiente del cine.  De esa manera funcionan los gags cómicos y determinadas maniobras del montaje que remiten a los principios del lenguaje cinematográfico. Por ejemplo una secuencia en donde el mismo Méliès mira a cámara directamente, o una escena en donde se filma a un personaje siendo pisoteado por un tumulto de gente a través de la superposición de un plano del personaje y de zapatos de gente que le caminan encima del rostro. Ese gesto primitivo en el lenguaje que tanto resuena a través de la tecnología 3D, marca que los guiños a la historia cinematográfica pesan más por su forma y no por el contenido de la narración. Es decir, lo que pesa es un intento de redescubrir gestos del montaje primitivo a través de un nuevo gesto técnico que transforma el estatuto filosófico de la imagen. A diferencia de “Avatar” (2009) u otros grandes estrenos comerciales, es “Hugo” se plantea el 3D como un problema. Al menos como una cuestión a resolver. Problema que tal vez, Herzog y Wenders en sus películas 3D hayan empezado a desgranar.

Feb 13, 2012

Terror en lo profundo 3D (2011) - David R. Ellis

Reseña crítica
por Gonzalo de Miceu



"Shark Night 3D" es una película dirigida por David R. Ellis, el actor de Malibu pasado a director que también dirigió "Destino Final 2" (2003) y "4" (2009) y "Snakes on a plane" (2006). La trama del film retoma a un par de pueblerinos psicópatas que atormentan a un grupo de estudiantes universitarios que viajan a la casa de lago de Sara Paxton para irse de fiesta. El clan de pueblerinos se dedica a cultivar tiburones en las aguas saladas de la laguna, injertarles cámaras de video y filmar los asesinatos para subirlos a la web y hacer dinero. El tono salta entre el suspenso conspirativo, el terror a lo que reside bajo el agua y lo fantasioso. La película nunca termina de desarrollar un tono orgánico. Los amores y anhelos universitarios incrustan el melodrama gastado del anti-héroe intelectual que se gana a la mina popular.  Lo que se vende como terror termina siendo aniquilado por un desenlace amoroso fantasioso.  El 3D tampoco ayuda más que al interés de ver una película en un dispositivo de poca carrera. Las imágenes terminan siendo más planas. Los tiburones construidos por imagen digital socaban todas las pretensiones de verosímil. El montaje no explora ninguna de las posibilidades que ofrece el 3D. Las tres dimensiones molestan,  y Ellis termina repitiendo las mismas fórmulas homicidas de "Destino Final". "Shark Night 3D" es una película de segunda, con actores de segunda y escrita por Will Hayes y Jesse Studenberg, guionistas de segunda. 

Sep 30, 2011

Conan el bárbaro (2011) – Marcus Nispel

El referente falso



A casi 30 años del Conan de Schwarzenegger (seudo Kaspar Hauser guerrero) se reestrena Conan el bárbaro. Marcus Nispel en lugar de trasponer los textos referentes (el mito ochentoso de John Milius o los relatos pulp de los treintas de Robert.E.Howard ), se apropia de la retórica Tolkieniana. En clave “Señor de los anillos” se ingresa en el universo del Conan del nuevo milenio. Una voz en off junto a imágenes que ejemplifican lo dicho nos introducen en los sucesos del imperio de Aqueron. Buscando el secreto de la resurrección Aqueron fábrica una mascara con los huesos de los reyes. La mascara  estimulada con la sangre pura de sus hijas permite dar con los espíritus malignos que brindan un poder que ningún mortal debería de poseer. Así es como Aqueron esclaviza al mundo civilizado dejando sólo a las tribus bárbaras para levantarse contra él. Aqueron cae y la mascara es destruida y esparcida por la tierra. Luego del prologo se establece el tiempo actual de la Era Hiboria donde el caos reina nuevamente.

A partir del nacimiento inhumano de Conan (nace literalmente en el campo de batalla) se deja expuesta la brutal y sanguinaria película que esta por desarrollarse ante unos ojos y oídos sobrestimulados hasta el catatonismo. El bebe ensangrentado crece y se transforma desde temprana edad en un súper guerrero. Supuestamente esta entrega de Conan se presenta como una versión más fiel al texto fuente de Howard. Nuevamente la historia se ve engalanada por escenas superfluas a la trama original. Este es el caso de la escena familiar donde Corin, padre de Conan (Ron Perlman), le explica a su hijo la importancia de cómo se forja una espada: “El temple perfecto está en la mezcla del hielo y el fuego”. Acto seguido el pueblo es arrasado por el ejército comandado por Khalar Zym (Stephen Lang), Conan presencia y es participe (contra su voluntad) de la muerte de su padre, quedando huérfano y sediento de venganza.

Jason Mamoa encarna al Conan adulto. Una masa de musculatura escultural y unas cejas prominentes dan vida a una maquina de guerra. Tetas, asesinatos, orgías, mutilaciones y una dosis desmesurada de foley sirven de puntapié al universo del Conan ya constituido  guerrero. A través de las diferentes matanzas en las que participa Conan encuentra a uno de los cómplices de la muerte de su padre. Obligándolo a confesar da con el paradero de Khalar Zym, el líder del asesinato. Paralelamente el villano se haya tras la pesquisa de encontrar a la joven pura para terminar el ritual de resurrección y proclamarse rey de las sombras. Accidentalmente Conan se encuentra con Tamara (la joven pura), a través de ella logra enfrentarse con su enemigo. Asumiendo el lugar común del género épico fantástico en la primera batalla Conan es vencido y termina huyendo con Tamara. Juntos se ven envueltos en un romance, volviéndose Tamara la segunda razón para dar fin a Khalar Zym. El cuerpo de la mujer suple al del padre. La escena final replica la del inicio del filme cuando Conan no puede salvar a su padre y debe dejarlo morir.

La película se ve envestida de constantes absurdos argumentales, camuflados por un sonido estridente de espadas que achacan cabezas por doquier y ríos de sangre que brotan de cuerpos cercenados. Se participa en viajes hacia ninguna parte, a escenas de acción montadas con rapidez sobre planos cortos que hacen imposible la tensión dramática, el shock se cristaliza y la película rápidamente se cae a pedazos.

Jennifer Nicole Feinbraun

Apr 19, 2011

Cave of Forgotten Dreams - BAFICI (2011)


El Rescate de los Sueños
Por Benjamín Harguindey, 12/04/11

Cualquier cosa que exista, dijo, cualquier cosa en la Creación que exista sin mi conocimiento existe sin mi consentimiento (…) Sólo la naturaleza puede esclavizar al hombre y sólo cuando la existencia de cada entidad sea desenterrada y forzada a comparecer desnuda frente a él, el hombre será amo propio de la tierra.
-Cormac McCarthy, Blood Meridian.

Así habla el juez Holden, el Gran Devorador configurado por McCarthy en su absurdo post-apocalíptico. La figura de Holden, con su autoproclamada misión de conocerlo todo para todo dominarlo, remite al demonio gnóstico y su reconocimiento experimental de las cosas: para destruir, uno debe primero llamarse amo. Holden no puede destruir aquello que aún no ha plasmado en papel, de la misma forma que no puede ahogar a un cachorro sin antes comprarlo legalmente, o romperle el pescuezo a un niño que no ha seducido con dulces.
En Werner Herzog encontramos algo de esta obsesión por el dominio, pero donde el demonio gnóstico domina para poder destruir, Herzog busca dominar para poder representar. Él debe remontar los rápidos amazónicos para llamarse director de Aguirre, la ira de Dios, de la misma forma que debe remolcar un barco sobre una montaña en Fitzcarraldo, y debe escalar lo inescalable en Cerro Torre. Sus películas suelen ser ficcionalizaciones de sus propias aventuras, las cuales, a su vez, son causalidades de sus proyectos de ficción: paradojas ontológicas, o la documentación de sus ficciones y la ficcionalización de sus documentales.
La Cueva Chauvet, ubicada en la Francia rural, fue descubierta en 1994 y ha sido desde entonces conocida como la guarida de las pinturas rupestres más viejas del mundo, datando ostensiblemente 32.000 años. Es celosamente custodiada por el gobierno local, que no permite a nadie ingresar en este relicario artístico y mineral. Herzog se afana de ser la rara excepción en el sistema, que por primera vez permite el ingreso de cámaras, con Herzog a la delantera. Pone su cuerpo, como siempre; más importantemente, pone la voz. Narrando, Herzog deviene en un Cronos familiar y avejentado, incansable dentro de su propia fascinación.

En Herzog, la naturaleza es una situación que encontramos suspendida en perenne sublimidad; sólo una acción heroica puede alcanzarla y equipararla, aún cuando ésta esté destinada a fallar. Los Aguirre del mundo nunca encontrarán su El Dorado ni los Fitzcarraldo colmarán la jungla peruana con Caruso. Estos paisajes “inacabados y abandonados por Dios en un rapto de ira”[1] nada piden de ellos ni nada deben a sus actos de soberbia. Cave of Forgotten Dreams no es exactamente una reflexión sobre este tipo de engreimiento; si bien la Cueva Chauvet se presenta como la omnipotencia del tiempo, Herzog ya no necesita de héroes de ficción ni de misiones dictadas por ínfulas de grandeza. Probablemente por ello la expedición se presenta como una victoria, y las imágenes robadas de la cueva como un tesoro, representativo no de un hombre sino de todo un mundo.
Es a través de una sencilla acción que el patetismo se eleva, aún cuando momentáneamente, a un nivel comparable al de la naturaleza sublime. Herzog recuerda a sus Woyzeck y Stroszek, y les revive a través de breves retratos de los expedicionarios de Chauvet: suelta a un perfumero en la cueva para rastrear olores que no encuentra, filma [varios, fallidos] intentos de lanzar una lanza como el Cromagnon de antaño, viste a un hombre de esquimal y le pone a tocar el himno de EEUU con una flauta prototípica, coteja mapas con un artista circense devenido arqueólogo. En línea con el espíritu centrífugo de su filmografía documental, Herzog digresa y reemplaza el mito cavernario platónico por Fred Astaire bailando con su propia sombra. Herzog elige a estos hombres como los verdaderos héroes de la expedición, gente marginada por su sencillez, que trascienden no por su heroísmo sino por una efímera, accidental vinculación con la primigenia caverna.
A medida que Herzog narra su relato de viajero cansado, presenta los desafíos que asedian al equipo de filmación. La dimensionalidad espacial y la escueta temporalidad disponible son solo tecnicismos que le entretienen; el verdadero enigma está en la representación de las imágenes más viejas del mundo – ¿cómo se filma la primera imagen? ¿Cómo se da cuenta del cine al proyectar imágenes fijas, verdaderos cristales sin origen discernible?

La solución propuesta por Herzog es el 3D. La imagen estereoscópica es una imagen doble, impresa una encima de la otra, y corregida por lentes para generar la ilusión de tridimensionalidad y profundidad de campo. Herzog se hace de esta imagen doble para permitir al espectador no una sino dos veces la entrada a la cueva que de cualquier otra forma se haya vedada. Sus contenidos no alcanzarían el imaginario popular sino fuera por Herzog en su función de espía, recolector de huellas e impresiones que singulariza con juegos de luces que abren y cierran lecturas. Esta duplicidad de la imagen es tanto más realista si pensamos la imagen primera como representación in absentia de la caverna y la segunda como la huella táctil que invade la percepción del espectador.
Pero pensar en Cave of Forgotten Dreams como una película que problematiza la imagen arcaica y su representación sería inapropiado. Ya en Nosferatu, Herzog comienza su película con un panteón de momias cristalizadas en el tiempo, congeladas en lo que parecen gritos y muecas de dolor. No poseen un lugar claro, ni en la diégesis de la ficción ni por fuera de ella. Quizás en ese entonces las momias remitían al carácter sobrecogido y fetal del epónimo vampiro, un parásito enfermo sin cuerpo huésped, lejana la pulsión sexual de Bela Lugosi y condenado a hacerse polvo. La Cueva Chauvet es la continuación victoriosa de aquella cueva de muerte: una cueva más vieja y más nueva a la vez, albergue impoluto de arte puro y cápsula de tiempo de la cual Werner Herzog, autodenominado “conquistador de lo inútil”, domina estas señales de vida, y en el acto, las devuelve a la vida.



[1] Werner Herzog, Conquista de lo inútil – Diario de filmación de Fitzcarraldo