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Feb 14, 2012

A Dangerous Method (2011) - David Cronenberg

Reseña Crítica
por Gonzalo de Miceu

El último film de Cronenberg  hizo eco aprovechando la línea de la película que iba a dramatizar las relaciones intensas entre Carl Yung y Sigmund Freud. El personaje central es Yung interpretado por Michael Fassbender que tiene bajo su custodia a la paciente Sabina Spielrin, interpretada por Keira Knightley, y mantiene encuentros cortos y correspondencias con Freud, llevado a la pantalla grande por Vigo Mortensen en su tercera participación con el director.  La película no aspira a ningún tipo de veracidad histórica. El guión está basado en el libro “A Dangerous Method” de John Kerr y la obra de teatro “The Talking Cure” de Christopher Hampton.  Puede seguirse ese halo explicativo continuo en los diálogos que satura el accionar de los personajes entorpeciéndolos. Cronenberg se cuida de mantener el germen separatista de pre-guerra. Haciendo uso de las disposiciones espacio temporales que también circunscriben al linaje, siembra puntos de tensión a lo largo de toda la narración. Este esquema se traslada a la superficie de los propios debates teórico-prácticos que llevan adelante Yung, Freud y Spielrin en torno al psicoanálisis, sus posibilidades y límites. Así mientras Freud reclama una posición lo más allegada a la ciencia posible, autónoma y desligada de cualquier tipo de cuestiones místicas y religiosas; Yung propone su inclusión y critíca la monarquía freudiana. Spielrin desarrolla el papel de síntesis generadora ante la colisión de dos fuerzas con potencias destructoras. La formulación teórica es ostentosa y superficial, intentando abrir el campo al debate que tiene lugar con unas pocas líneas sintéticas que no alcanzan su cometido, que se quedan a medio camino y dividen el cuadro en dos compartimientos estancos. Cuadro-imagen y cuadro-sonido unidos por un dejo teatral.  Los diálogos ahogan el cuadro y se pierden buenas interpretaciones como la de Keira Knightley y Vincent Cassel haciendo de Otto Gross.
Hay todo un intento en permitir una contaminación teatral, como sucede en “La Duda” (2008) de John Patrick Shanley –también autor de la obra de teatro-; pero en “A Dangerous Method” la palabra prima sobre toda gestualidad y banaliza las disposiciones técnicas del encuadre. Los personajes terminan recubiertos por toda una normativa de clase y estatus social que sofoca el florecer del conflicto moral genético de cada uno de los personajes. Quizás sea la ambición de querer cubrir un lapso de tiempo considerable –principios de siglo XX inmediato a la Primera Guerra Mundial- presagiando el mismo conflicto y punto de confrontación, lo que dificulta la empatía con los personajes y genera un distanciamiento buscado por los diálogos que describen todas las emociones en términos clínicos pero no por los tópicos explotados.  Es como si hubiera una anulación completa de la afección. El conflicto se mantiene estático en el tiempo y avanza a los saltos en los momentos culminantes que Cronenberg decidió retratar. Así se anula toda una dimensión temporal y el film transcurre en un eterno presente inafectado.
Esta película de ninguna forma esta a la altura de “Promesas del Este” (2007) y “Una historia violenta” (2005) y posterga el interés por su próximo film “Cosmopolis” a estrenar en 2012.

Oct 21, 2011

Inglourious basterds (2009) - Quentin Tarantino

Acerca del film de Tarantino

"Inglorious Basterds” es una ucronía. Un relato sostenido a partir de la realización de una realidad alternativa que en este caso explora la circunstancia histórica de la derrota de los nazis. Es decir, no de aquella derrota que conocemos por lo que dicen los libros –o por lo que efectivamente haya sucedido – sino dada la posibilidad de que dichos acontecimientos hubiesen ocurrido de una manera diferente. En el universo de Tarantino, Hitler no muere acabado y sin esperanzas en un búnker de Berlín, sino que es asesinado en un cine Parisino por los efectos inflamables del propio material fílmico.
La tesis del film de Tarantino se inscribe en toda un tradición estética que vislumbra diferentes polémicas del orden de la representación, que atañen al cómo representar el horror. En Francia, una serie de teóricos plantaron cara a Spielberg por su tentativa de hacerlo palpable y aprehensible (superable quizás) a través de la reconstrucción de los campos de concentración en La lista de Schindler. Es la reactualización del problema “Kapó”, del problema Rivette y de su postura estética[1] en los años ‘60. Pero Tarantino no piensa -como Spielberg - que la experiencia de los campos sea transferible y que esté entre sus posibilidades (¿su deber?) el poder dar cuenta de ella y del sufrimiento inenarrable que en ese universo se produjo. Nada que se le parezca. Por el contrario, el procedimiento, en Tarantino, se trata de reconocer esa imposibilidad y a partir de ella imaginar otra serie de acontecimientos. Fabular un otro acerca de aquello que es imposible pensar y decir, aquello para lo cual las palabras resultarán siempre esquivas. La manifestación de una renuncia, la explicitación de una ausencia que se equilibra, del otro lado de la balanza, por la afirmación del discurso fílmico que en su incansable afán imaginativo habrán de querer pensarlo.
Por eso, para aquello frente a lo que la respuesta de Lanzmann es la palabra[2] y la de Godard el montaje[3], Tarantino utiliza al cine en toda su dimensión. En su universo, las capacidades fabulativas irrealistas de la narración pulverizan paradójicamente cualquier imposibilidad del pensamiento, justamente a través del procedimiento fabulativo. Lo impensable se vuelve pensable en un otro posible. La muerte de Hitler en el cine, resulta no sólo una resolución de la ucronía, sino también una metáfora perfecta para el procedimiento representacional que lo ocupa. Está claro: la fórmula de Tarantino que en su universo catártico se explaya, invierte la muerte de Hitler en el cine en una operación dialéctica, en tanto no es asesinado en la proyección, sino que es asesinado por la propia proyección. En “Inglorious Basterds”, a Hitler lo mata el cine.

Juan Almada


[1] Véase “De la abyección”
[2] Véase el documental “Shoah”
[3] Véase "Histoire(s) du cinema"