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Oct 12, 2011

Pina 3d (2011) –Wim Wenders

El show debe continuar


Asiduo explorador de la imagen y sus diversos registros, Wenders se sumerge en las redes del 3d para rendir tributo a la recientemente fallecida Pina Bausch. Un sentimiento lúdico invade la estructura del film que oscila entre imágenes urbanas, performance y coreografías que rompen con el esquematismo de la ciudad, paisajes naturales mitificados por los cuerpos que se desenvuelven como elementos trascendentales, maquetas que cobran vida, escenarios en estudio y las proyecciones del material de archivo de los ensayos de Pina. A través de un método inductivo vamos uniendo  retazos, testimonios, odas al movimiento y a su musa para llegar a la conclusión que los cuerpos comunican lo que no pueden revelar las palabras.

El proyecto se enfrentó a la orfandad prematura de Pina quien falleció el 30 de junio del 2009 a días de comenzar con el rodaje. Este hecho implicó un giro de 360 grados en la disposición de la película “No podíamos hacer una película con Pina, pero sí para Pina” declara Wenders. El director y admirador de la coreógrafa luego de hacer el duelo se reunió con los integrantes de Tanztheater, la compañía creada y dirigida por Pina en Wuppertal y dio inicio a un homenaje a la danza-teatro de Bausch.

El documental respetó las consignas establecidas previamente por el dueto Wenders-Bausch. No incluye menciones biográficas ni entrevistas, sólo imágenes de Pina en sus ensayos y los testimonios de sus bailarines. Las memorias se plasman a través de primeros planos y una voz en off que actúa como monologo interior del recuerdo.

El advenimiento del 3d estuvo vinculado con el mero artificio de una espectacularidad in crecendo, más cercana a los juegos temáticos de Disney que al séptimo arte. La decisión de Wenders de explorarlo genera un halo de incertidumbre sobre como ira a trabajar sus posibilidades expresivas. En su momento el sonoro emergió como una necesidad de mayor realismo en el cine, ahora la pregunta es que sucede con el 3d. Este recurso si bien supone una mayor proximidad con la realidad lo que explota es una mayor artificiosidad. Directores de la talla de Herzog “Cave of forgotten dreams” y Wenders “Pina” indagan realmente los medios significativos del 3d. Sin pecar de baziniano Wenders se hace cargo de la representación a todo momento en el metraje, pero utiliza la tercera dimensión para acentuar la impresión de realidad. 

“Entendí que finalmente iba a poder romper esa pared que aparecía entre lo que filmaba con la cámara y lo que finalmente aparecía proyectado. El 3D me permitió recorrer espacios vacíos y mirar la danza desde el propio interior de ese proceso. Es especialmente útil para retratar el trabajo de Pina, que recurre a gente de toda clase de edades y características físicas para expresar sentimientos profundos: la vida, el dolor, el amor, la muerte. Con el 3D pude atrapar ese profundo lenguaje corporal." Wenders

Como Godard, Wenders siempre fue un persistente historiador de la imagen y de sus condiciones técnicas. En “Apuntes de Vestidos y Ciudades” investigaba las posibilidades del video en contraposición al fílmico a través de la puesta en tensión de Paris y Tokio, enmarcados por la figura de Yamamoto. En “Pina” hace un recontó de los diversos dispositivos de imagen, yendo desde la fotografía hasta el fílmico proyectado en una sala 3d. Así es como conviven diversos recursos englobados en este nuevo dispositivo. Accediendo a una pesquisa de las condiciones estéticas es que surge una de las escenas mejor logradas de la película, donde el disparador de una cámara fotográfica hace detener la imagen en un flash que invade el espacio y nos deja a las siluetas detenidas, ahora en volumen sobre la pantalla que nos toca la retina.                                                                 
Wenders trabaja la estereografía para devolverle volumen al cuerpo y profundidad al espacio. Esto le da la libertad de montar por sobreimpresión, unir diversos espacios y tamaños, ir de lo micro a lo macro, de la descomposición a la recomposición. La cámara atraviesa capas y velos danzando con y entre los bailarines. El espacio se abre mediante movimientos de cámara y decisiones del montaje que decosntruyen el movimiento como así Pina hacia con sus coreografías. 

La película hace justicia al legado de la artista, a su crítica social, a su multiculturalismo, a su búsqueda por una liberación del cuerpo a través de la danza, el lenguaje totalizador del alma. El director logra transmitir la esencia de la estética minimalista angustiante de “Café Müller”, la diversidad generacional perforada por lo efímero del tiempo en “Kontakthof”, la épica de “La consagración de la primavera” con el esfuerzo de los cuerpos laboriosos, el agua extasiada en los cuerpos etéreos de “Vollmond”. Sumando los tributos de la compañía acompañados por una variedad musical y étnica se genera un perfil cosmopolita al cual Bausch adhería. Una película bella y dura como su artista.

Jennifer Nicole Feinbraun



Oct 11, 2011

Pina 3D (2011) - Wim Wenders

Reseña crítica
por Gonzalo de Miceu


Pina es un homenaje-documental coreografiado e interpretado por los bailarines y compañeros de una de las grandes figuras de la danza contemporánea alemana e internacional, Pina Busch; y dirigido por Wim Wenders en su primer filme en 3D. Homenaje a la memoria de Pina y retribución a su legado artístico y humano. Una carta cinematográfica, una despedida purgativa para la pantalla grande. Tanto A letter to Elia (2010) de Martin Scorsese como Pina de Wenders trabajan una nueva forma de escritura corresponsal. Una escritura sin un destinatario asignado. Una carta para el mundo, para el que busque integrarse al brotar de una nueva memoria social colectiva donde la imagen privada y pública se confunden en mérito o en busca de la familia humana.

En la visión de Wenders, hay una resolución firme de respetar esa descomposición, esa desarticulación corporal que hace de la carne febril el medio caótico predilecto para alcanzar la pureza en la expresión danzante. La repetición ritual, el esfuerzo descarnado en los movimientos, la inhibición del alma. El cuerpo es constricción y lo que Pina pone en escena es el pánico ante el abandono de la categorización individual. Es como si las piezas de Pina se detuvieran en ese instante que proyecta un futuro de liberación, una dilatación tempestiva de promesas emancipadoras. No se puede distinguir lo sublime de lo achacoso en la obra de Pina. Pina alcanza una mirada ventosa, como si pudiera pasearse por toda la melancolía y sabiduría infantil que anima y desanima el mundo, como si fuera el viento que corre por el atlántico y el humo de las tabernas al mismo tiempo. Encontré algo de la sensibilidad que despierta Pina en otras grandes artistas latinoamericanas como Violeta Parra y Mercedes Sosa. Una elevación contenida, el primer paso al vacío. Toda una fragilidad desnutrida y violenta, el vértigo de retorcer las pupilas con los ojos cerrados. 

El trabajo de Wenders consiste en ofrecer un espacio de despedida, un agasajo audiovisual de los bailarines a una Pina abruptamente ausente. Wenders también se las ingenia para jugar con la percepción tridimensional y replantear cuestiones ya trabajadas con una nueva técnica. El poner en evidencia la representación, la imagenalidad de la imagen, la constitución del simulacro, la resistencia irónica ante la incorporación idílica del teatro –que también manejaba Pina en el uso de la palabra crítica, en una contra ironía  teñida de guiños irónicos-;  sin abandonar rasgos característicos de su cine, esa especie de óptica cartográfica que lleva a los bailarines a desempeñar las ofrendas danzantes por los paisajes urbanos y naturales de Westphalia (Alemania).